Después de los delirios paranoicos (según Diego) seguiré con los delirios egocéntricos (según Andrés)...Mi nombre completo es María José Lechuga López... Siendo atea de corazón me parece una injusticia lo de mis nombres... Bueno, quizás las personas encargadas de eso no pensaron que las vueltas del destino me llevarían a ser una especie de "existencialista atea"... jajajajaja. Me gusta en todo caso mi nombre, es que llevamos juntos tanto tiempo que le he tomado cariño...
Habría preferido llamarme Fraternidad, como una de las tres tías abuelas de mi padre: Libertad, Igualdad y Fraternidad... Tal vez de esa forma mi nombre habría peleado un poco el protagonismo de mi apellido paterno jajajaja
Llamarse Lechuga es definitivamente "algo", es un apellido que te marca por diversas razones:
1.- Webeos de tus compañeros del jardín hasta la siguiente persona nueva que conozca...
2.- Repetir tu apellido y contarles toda la historia al tipo del mostrador que te pide llenar un formulario...
3.- Que de no creérselo, te cambian el apellido por los altoparlantes, así que una nunca sabe que es una a la que llaman...
La verdad es que no se me ocurre ninguna otra cosa negativa de llamarse Lechuga... Y todos estos escollos los he salvado con honor, especialmente el de las bromas...
1.- Cuando más chica (en kinder), y gracias al entrenamiento de mi padre, al primer webeo... PAF!
2.- Ya en la básica desarrolle el ingenio para devolver las tallas sarcásticas a mi nombre, volviéndome ácida e irónica...
3.- Después en la Ed media y cansada de tanto escuchar las mismas bromas de boca de cada persona nueva que conocía, alentaba la creatividad de mis compañeros... pero no digamos que eran muy brillantes...
4.- Ya en la U, las personas son más medidas con sus bromas, pero varios de ellos me confesaron después que se cagaron de la risa cuando leyeron o escucharon mi nombre...
Todas estas maniobras tuve que desplegar para que me dejaran vivir en paz.... jajajajaja suena truculento, pero no es nada más lejos de la verdad, lo cierto es que las personas suelen reaccionar así ante algo diferente (podría decirse que desde el apellido que he sido media outsider, o tal vez POR el apellido), pero en general no me ha tocado ningún weon odioso y terminan por darse cuenta que con las bromas no logran sacarme de mis casillas...
Al final siempre termino siendo la Lechuga, la Lechu y derivaciones varias... Lechuguita si es con amor, Chuguita, Lechugosa, Lechuruga es una que me encantaba, fusión de Lechu y oruga (yo en saco de dormir)... Rop me ha dicho Costina... Ambiado (un profe de la U de botánica por supuesto) hasta el día de hoy me dice Lactuca ya que el nombre científico de la Lechuga es Lactuca sativa L.
Yo creo que llamarse Lechuga es algo de lo cuál estar orgulloso y tiene una ventaja: la gente te recordara fácilmente durante años, aunque me gusta pensar que las personas se acordarán de mí por algo más que el apellido...
Cuando el Alzhaimer se apodere de mis amigos por último dirán:
- esa niña que tenia apellido de verdura... ¿te acordai?.
- mmm, ah siii! tenis razón... ¿como era que se llamaba?. ...¿repollo?... ¿espinaca?... ¿apio?
- no me acuerdo mucho la verdad, pero era verde eso si...
No todos en la familia piensan así, mi papá por ejemplo, cuando chico igual lo traumaba... y como me siento taaaaaan orgullosa y por estos días ando "egocéntrica" le dedicaré varios post a esto de llamarse Lechuga...

