viernes, 5 de enero de 2007

La importancia de llamarse Lechuga

Después de los delirios paranoicos (según Diego) seguiré con los delirios egocéntricos (según Andrés)...

Mi nombre completo es María José Lechuga López... Siendo atea de corazón me parece una injusticia lo de mis nombres... Bueno, quizás las personas encargadas de eso no pensaron que las vueltas del destino me llevarían a ser una especie de "existencialista atea"... jajajajaja. Me gusta en todo caso mi nombre, es que llevamos juntos tanto tiempo que le he tomado cariño...

Habría preferido llamarme Fraternidad, como una de las tres tías abuelas de mi padre: Libertad, Igualdad y Fraternidad... Tal vez de esa forma mi nombre habría peleado un poco el protagonismo de mi apellido paterno jajajaja

Llamarse Lechuga es definitivamente "algo", es un apellido que te marca por diversas razones:

1.- Webeos de tus compañeros del jardín hasta la siguiente persona nueva que conozca...

2.- Repetir tu apellido y contarles toda la historia al tipo del mostrador que te pide llenar un formulario...

3.- Que de no creérselo, te cambian el apellido por los altoparlantes, así que una nunca sabe que es una a la que llaman...

La verdad es que no se me ocurre ninguna otra cosa negativa de llamarse Lechuga... Y todos estos escollos los he salvado con honor, especialmente el de las bromas...

1.- Cuando más chica (en kinder), y gracias al entrenamiento de mi padre, al primer webeo... PAF!

2.- Ya en la básica desarrolle el ingenio para devolver las tallas sarcásticas a mi nombre, volviéndome ácida e irónica...

3.- Después en la Ed media y cansada de tanto escuchar las mismas bromas de boca de cada persona nueva que conocía, alentaba la creatividad de mis compañeros... pero no digamos que eran muy brillantes...

4.- Ya en la U, las personas son más medidas con sus bromas, pero varios de ellos me confesaron después que se cagaron de la risa cuando leyeron o escucharon mi nombre...

Todas estas maniobras tuve que desplegar para que me dejaran vivir en paz.... jajajajaja suena truculento, pero no es nada más lejos de la verdad, lo cierto es que las personas suelen reaccionar así ante algo diferente (podría decirse que desde el apellido que he sido media outsider, o tal vez POR el apellido), pero en general no me ha tocado ningún weon odioso y terminan por darse cuenta que con las bromas no logran sacarme de mis casillas...

Al final siempre termino siendo la Lechuga, la Lechu y derivaciones varias... Lechuguita si es con amor, Chuguita, Lechugosa, Lechuruga es una que me encantaba, fusión de Lechu y oruga (yo en saco de dormir)... Rop me ha dicho Costina... Ambiado (un profe de la U de botánica por supuesto) hasta el día de hoy me dice Lactuca ya que el nombre científico de la Lechuga es Lactuca sativa L.

Yo creo que llamarse Lechuga es algo de lo cuál estar orgulloso y tiene una ventaja: la gente te recordara fácilmente durante años, aunque me gusta pensar que las personas se acordarán de mí por algo más que el apellido...

Cuando el Alzhaimer se apodere de mis amigos por último dirán:
- esa niña que tenia apellido de verdura... ¿te acordai?.
- mmm, ah siii! tenis razón... ¿como era que se llamaba?. ...¿repollo?... ¿espinaca?... ¿apio?
- no me acuerdo mucho la verdad, pero era verde eso si...

No todos en la familia piensan así, mi papá por ejemplo, cuando chico igual lo traumaba... y como me siento taaaaaan orgullosa y por estos días ando "egocéntrica" le dedicaré varios post a esto de llamarse Lechuga...

miércoles, 3 de enero de 2007

Lo soy realmente?

Mi papá hace algún tiempo me retó. Uds comprenderan que para una chica de 25 años eso ya es medio cuatico, pero dentro del marco del tipo de relación que tengo con mi padre, la situación fue mucho más freak.

Por qué fue todo esto?, me criticó mi supuesto exhibicionismo... yo quede plop! y la idea me quedó dando vueltas... realmente lo soy?.

Aclaremos un poco el panorama, cuando salgo de la ducha me deslizo rápidamente a mi pieza y para cumplir con todos los rituales de la belleza femenina, tales como encremarse el cuerpo, ponerse colonia y todas esas cosas debo desplazarme por los distintos sectores de ella... y no digamos que es muy grande tampoco... esta eso mal? acaso es posible ponerse crema con ropa en el cuerpo????; el detalle según él es que hago todo eso con la ventana abierta...

No me considero exhibicionista porque en primer lugar, yo no lo hago para que me vean, no busco que me esten mirando y creo que esa es la condición principal para caber en la categoria de exhibicionista. Por otro lado, mi ventana esta bastante cubierta de vegetación (excepto la de la casa de al frente), además no creo que exista alguien tan ocioso como para espiarme... Sanjada ya esa cuestión, declaro que no soy una exhibicionista, me gusta la luminosidad de la luz natural y simplemente por eso no cierro las cortinas, ok?

Pero esto me llevo a cuestionarme el rollo que todos tenemos con nuestro cuerpo, con nuestro aspecto... Por sobre todas las cosas yo no me considero una mina linda, ni bonita, ni nada de esas cosas. A propósito de eso, recordé que alguna vez leí por alli que un porcentaje alarmantemente alto de las mujeres se encuentran disconformes con su cuerpo.

He allí el detalle, que a pesar de que tampoco me encuentro estupenda me siento cómoda con mi cuerpo... por supuesto que hay miles de cosas que cambiaría en mi, pero no me hago la cruz cuando me miro en el espejo (de hecho soy bastante vanidosa y no pierdo oportunidad de mirarme en una ventana o cualquier superficie reflectante ;))

No le rindo culto al cuerpo, el aspecto es lo que menos me interesa; tal vez eso me hace aceptarme más fácilmente con mis cosas buenas y malas. Quizás sea esa la razón para que estando en la (supuesta) intimidad de mi pieza no tenga complejos en pasearme desnuda por alli. El punto es que mi papá me hizo pensar que alguien podría estar observándome... Nunca me había pasado esa idea por mi cabeza y me dio como cosa porque, claro, hay una diferencia enorme entre que te observe alguien que no deseas y alguien a quien quieres mostrarte...

Me traumó bastante porque insisto, no me considero exhibicionista; tal vez pueda parecerlo frente a tantos y tantas que tienen rollos con su aspecto. Toda esa especie de culposidad con mostrar el cuerpo se debe a los cánones de perfección con los que somos bombardeados a cada momento... estos patrones no nos dejan asumirnos en nuestra realidad y nos llenan de inseguridades.

Perdón si me desvio un poco del tema, pero es que tiene muchas aristas... El punto es que, aunque no me encasille como exhibicionista, me niego a cambiar mis costumbres y rutinas solo porque alguien pudiese espiarme (cosa bastante improbable, "no hay mucho que ver" jajajaja esa sería la talla de la Sole). El problema es de los otros, no mio.

lunes, 1 de enero de 2007

Desencuentros

A pesar que compartimos una misma lengua, muchas veces nos damos cuenta que no nos entendemos. Es un fenómeno raro, pero ocurre mucho más de lo que nosotros creemos (es raro no terminos de frecuencia, eso quise decir). Creo que lo habia dicho en algun post anterior, con las cosas concretas no hay ningún problema, nuestras construcciones mentales son muy similares, pero con sensaciones, ideas y sentimientos... uff es mucho mas complejo, no?

¿Qué pasa cuando el lenguaje más que acercarnos, nos aleja? ¿qué ocurre cuando lo que sentimos no se puede expresar con palabras?

Uds deben saber que cuando uno duerme, el cerebro sigue activo (por algo soñamos), sin embargo ninguna de estas señales se ve de manifiesto en palabras o acciones. Cuando eso ocurre es porque dicha actividad se ha escapado del cerco, saliendo desde el interior de nuestros cerebros y manifestándose en esos frikerios de hablar dormido o en casos más graves como sonambulismo...

Pues bien, les digo esto porque me ha pasado ultimamente que mis sentimientos se han quedado encerrados en mi cerebro, rebotandome en las paredes del craneo, y no he logrado dejarlos salir de la manera más sensata: hablando, comunicandolos. Es algo bastante terrible porque esta alli presente conmigo, todo el tiempo... es grande y a veces se me escapa; es algo bien freak... me duelen las manos, como si esa sensación se me escapara por las puntas de mis dedos... (de hecho es una sensación que conozco bien....)

A veces me pregunto qué es lo que me frena... tengo miles de conjeturas, una de ellas (y solo una) es que al retenerlo tanto, cuando lo deje ir, será como un vendaval... puedo expresar mucho de muchas otras formas, pero ponerlo en palabras (verbalizarlo) se me hace difícil. Insisto en que es una sensación que se me hace demasiado familiar... es sentir tanto que las palabras no fluyen, que las mariposas en el estómago me hacen colapsar...

La canción que escuchan, habla un poco de esto; de los desencuentros... de cuando dos personas quieren lo mismo, pero no se encuentran... lo mejor es partir de cero.

Let's Call the Whole Thing Off - Ella Fitzgerald & Louis Armstrong